domingo, 23 de agosto de 2026

El Poeta de la Salsa se despide de Cali: Rubén Blades encabeza la Salsa Music Week

La capital mundial de la salsa se prepara para un acontecimiento histórico. Rubén Blades, una de las leyendas más grandes de la música latinoamericana, regresará a Cali en el marco de su gira mundial de despedida "Fotografías Tour". El cantautor panameño se presentará como el artista estelar de la Salsa Music Week, un prestigioso festival organizado por Billboard Colombia que reunirá a los mayores exponentes del género en una celebración sin precedentes de la cultura caribeña.

El esperado encuentro musical tendrá lugar entre el 15 y el 19 de septiembre de 2026. Durante estos días, Cali se transformará en el epicentro de la música afrolatina, ofreciendo un espacio donde la tradición y la innovación convergen. La presencia de Blades en este evento no es casualidad; su regreso a los escenarios caleños representa un tributo a una ciudad que adoptó sus canciones como himnos propios y que ha sido fundamental en el desarrollo de la salsa a nivel internacional.
Acompañado por la Roberto Delgado Big Band, su impecable orquesta de cabecera desde hace años, el cronista de la salsa promete un recorrido profundo por su extenso catálogo. Los asistentes al festival podrán vivir en directo la potencia de clásicos inmortales como "Pedro Navaja", "Plástico", "Amor y Control" y "Decisiones". Esta potente agrupación musical garantiza el sonido robusto y la precisión rítmica necesarios para hacer honor a las complejas composiciones que cambiaron el rumbo de la música latina.
Esta presentación se perfila como un hito emotivo, ya que forma parte del tramo final de la carrera en los escenarios del artista panameño. Más allá de un concierto, la participación de Rubén Blades en la Salsa Music Week de Billboard Colombia se convertirá en una cátedra viva de historia, poesía y compromiso social, cerrando con broche de oro un vínculo inquebrantable con el público caleño que ha perdurado por generaciones.

domingo, 16 de agosto de 2026

Cali se levanta: después del dolor, siempre nace la esperanza

El pasado 10 de agosto, Colombia vivió uno de esos días que quedan marcados para siempre en la memoria. Un fuerte terremoto de magnitud 7,4 sacudió buena parte del país y dejó a su paso dolor, destrucción, familias afectadas y muchas historias difíciles de contar. El epicentro estuvo en San José del Palmar, en el departamento del Chocó, pero el movimiento se sintió con fuerza en diferentes regiones y golpeó especialmente a ciudades como Cali, Pereira y otros municipios del occidente colombiano.

En Cali, nuestra querida Sucursal del Cielo, el panorama después del movimiento fue desolador. Edificaciones afectadas, viviendas destruidas, calles llenas de escombros y familias buscando desesperadamente noticias de sus seres queridos hicieron que muchos caleños vivieran momentos de angustia y miedo. Sectores de la ciudad resultaron seriamente afectados y los organismos de socorro tuvieron que trabajar sin descanso para atender la emergencia y buscar personas entre los escombros.

Pero en medio de todo ese dolor apareció algo que ninguna tragedia puede destruir: la solidaridad de nuestra gente.

Bomberos, socorristas, médicos, enfermeros, policías, voluntarios y ciudadanos comunes salieron a ayudar. Personas que quizá nunca se habían visto antes se dieron la mano, compartieron agua, comida, techo y palabras de ánimo. En las calles, en los barrios y en los lugares donde más se necesitaba una mano amiga, volvió a aparecer ese espíritu que tantas veces ha demostrado el pueblo caleño: cuando uno cae, el otro lo levanta.

Porque Cali no es solamente sus edificios, sus calles, sus parques o sus lugares emblemáticos. Cali es su gente. Son las madres que abrazan a sus hijos, los padres que buscan proteger a sus familias, los jóvenes que ayudan a remover escombros, los comerciantes que comparten lo que tienen y los vecinos que convierten sus casas en refugios para quienes lo necesitan.

Hoy todavía hay tristeza. Hay familias que lloran a sus seres queridos, personas que han perdido sus viviendas y ciudadanos que sienten temor cada vez que la tierra vuelve a moverse. No podemos desconocer ese dolor ni pretender que todo se soluciona de un día para otro.

Pero también debemos recordar algo: los terremotos pueden derribar paredes, pero no tienen el poder de derribar la esperanza.